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The Convalescent, de Gwen John. |
lo no único, lo no válido,
tu cabeza contra mi pecho.
abrazada a ti tu electricidad abismal
tu arquitectura en completa destrucción.
¿ocre o temor?
cada hueco en su hueco distante.
el poema
construyéndose
en su rebelión de nombres antiguos
en su opacidad fría y sucia
en el afrutado olor de la sangre.
el olvido es un bosque ardiendo,
nueve mil días de lluvia,
los insectos muertos sobre el agua del verano.
y ahora sí, ahora sí lo prometo: morir a conciencia:
de lo que me circunscribe, de lo que me contempla.
pero como océano encarnado
como día de fiesta
abrázame
antes que la física se olvide de mí.